No es ningún secreto mi debilidad por la música que se hace en Euskadi y Navarra. Ya sea en euskera, castellano o inglés, no creo que haya motivos para rechazar una música hecha en un idioma que no entiendes. Me refiero al euskera, claro. Siempre me ha resultado curioso que la gente me pregunte extrañada el porqué escucho música en euskera pero no me lo pregunten si esta es en árabe, francés, alemán o islandés.
Pues sí, no creo que un idioma sea un impedimento a la hora de escuchar música. Además, me gusta la sonoridad del euskera. A la gente le suele parecer un idioma muy seco, duro y agresivo, pero a mí me parece una lenga con una musicalidad sorprendente. Como el árabe, que hablado fluidamente es una lengua muy melódica e hipnotizante.
Como decía arriba, me interesa mucho la música hecha en Euskadi, sea el estilo que sea. Dentro de la canción de autor (o folk, si queremos llamarlo así) no es Imanol uno de mis platos preferidos. Me parece que tiene una voz muy bonita y que la emplea bastante bien, pero su música me parece aburrida, incluso un tanto pretenciosa e intelectualizada. Prefiero otros cantautores como Anari, Jabier Muguruza, Ruper Ordorika y, por supuesto, Mikel Laboa, auténtico gigante y patriarca indiscutible de la canción vasca.
