domingo, 18 de octubre de 2009

Declaración de intenciones

La idea de este blog surgió de una noche de insomnio. En realidad fue una de esas incómodas noches de sueño ligero. Das vueltas sin parar en la cama y permaneces en un estado de duermevela en el que sueño y realidad se mezclan.

En ese estado empezé a darle vueltas, inconscientemente, a la idea de crear un diario sui generis sobre el día a día de un consumidor compulsivo de música popular. No os asustéis, que no se trata de contar mi vida. Primero, porque no voy a airear mi intimidad en un espacio público. Eso se lo dejo a los fantoches de Gran Hermano y similares. Segundo, porque aunque esa fuese mi intención, sería un tanto pretencioso por mi parte el imaginar que mi vida sea la suficientemente interesante como para que le interese a alguien que no me conozca.

¿De qué estoy hablando, pues, cuando me refiero a un diario?

Lo que quiero recoger aquí es más un diario sobre mi colección de música que sobre mí mismo, aunque lo primero implica algo de lo segundo. Dejaré que mi creciente colección de discos me defina como fanático que soy de la música popular.

Quisiera dejar claro que no soy un coleccionista de discos. No soy un gilipollas pretencioso, como decían, con bastante sorna, Poison Idea (a quienes he robado el título del blog). Soy un coleccionista de música. Me da igual si el disco que he comprado es una edición original o una reedición. Lo que me interesa es la música en sí.

Eso no quiere decir que no me importe el soporte; soy muy fetichista al respecto. Para mí es especial la sensación de sacar un vinilo de su funda, colocarlo en el plato y bajar la aguja. Escuchar los crujidos. Darle la vuelta y escuchar la otra cara. De la misma forma me pasa con un CD. Sacar el libreto. Leer la letra pequeña. Eso no se puede hacer con la música en mp3. No nos engañemos, tengo un reproductor portátil de mp3 como todo quisqui. Pero en mi casa, manda mi cadena. Si pongo música, lo hago en formato físico. Tiene una magia que no tienen los fríos unos y ceros de los archivos del ordenador.

Por eso tengo una colección más o menos respetable. Me encanta comprar discos, recorrer tiendas llenas de cubetas y acabar con los dedos llenos del polvo que esos discos han acumulado con el paso de los años.

De eso, y sólo de eso, va este blog. Decidí que haría un día a día de mis compras de música. Para cada disco, single o DVD, haré una entrada hablando de cómo y porqué lo compré e intentaré hacer una breve reseña, poner alguna canción en streaming e incluir datos sobre el disco en cuestión: que edición es, el formato, el precio, dónde lo compré, etc.

Además, claro, indicare el estado de mi colección. Cómo crece y como crezco yo con ella. Con el paso de los años (si esto sigue en pie), podré (podréis) comprobar como mi cultura musical se ha ido enriqueciendo, cuando empezé a escuchar a Iron Maiden o cuando me dejó de gustar cierto grupo que en su momento me moló.

Y eso es todo. Espero que os guste.

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