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lunes, 10 de mayo de 2010

Las oreos vascas según Bizardunak

Euskal Herriko Oreoak es el segundo trabajo editado a nombre de Bizardunak. Los barbudos nos entregan tres nuevos temas de trepidante punk-folk-rock. Como en su anterior trabajo se sirven del folclore irlandés para golpear, duro y la encía, al establishment, en forma de policías, periodistas, músicos subvencionados u... oreos.

¿Oreos? Sí, como las conocidas galletitas. Según nos contó Josemari en la entrevista que le hicimos para Mordor Sonoro, oreo era una forma despectiva que tenían los negros para referirse a los que no eran negros auténticos, sea lo que sea lo que eso signifique; negros por fuera y blancos por dentro. Bizardunak recogen el insulto y lo utilizan para aquellos que son vascos por fuera y españoles por dentro, incluidos aquellos de los que Lendakaris Muertos se mofaban con su «¡Gora España!».

jueves, 6 de mayo de 2010

Hendrik Röver y El espíritu de Buck Owens

Soy un consumidor compulsivo de música. Por eso me compro (compraba; ya sabéis, cosas de la economía) muchos discos, pero nunca había pagado por descargarme música. Hasta este pasado lunes.

Comprar un disco es un ritual casi religioso. La excitación al salir de la tienda con un nuevo disco bajo el brazo, la emoción al rasgar el envoltorio (normalmente lo hago de camino a casa, las ansias me pueden), leer las notas, hojear el libreto y, por fin, poner el nuevo tesoro en el reproductor y que el torrente sonoro que sale de los altavoces lo inunde todo; todo lo que tiene de litúrgico comprar un disco se esfuma con una descarga digital. Con un click. Llamadme anticuado, pero es lo que hay. Además está el hecho de que con las descargas vuelven a vendernos la moto y a inflar precios que sólo benefician a los intermediarios, a aquellos que nada aportan a la creación artística. En i-Tunes o Amazon descargar una canción tiene un precio aproximado de un euro. A más de diez canciones por disco, pagamos lo mismo que por un disco de verdad. No merece la pena.

Dando vueltas por internet he terminado encontrando, El espíritu de Buck Owens vía descarga digital, un single de Hendrik Röver con dos canciones no incluidas en Esqueletos, primer disco en solitario del líder de Los Deltonos. Como el precio me ha parecido más que razonable, he optado por pagar y me lo he descargado.

lunes, 12 de abril de 2010

Atomizador, Rompe el dogma: una experiencia sonora indescriptible (y V)



¿Consideras los primeros discos de Devendra Banhart como una rara avis del folk, a los Moldy Peaches unos bizarros y a Lidia Lamunt una marciana? Pues este mini CD de Atomizador hará que los límites de lo que consideras folk se ensanchen unas cuantas millas. Vale, catalogar a Atomizador como folk es un tanto arriesgado, pero a mí me hace gracia describirlos así; es más una broma que una reflexión que haya que tomarse en serio. Así que no os mosqueéis, amantes de los sonidos de raíces norteamericanos.

jueves, 28 de enero de 2010

Mil Rencores



«¡Antes morir que arrodillarnos! ¡Antes morir que entregarnos! ¿Quieren acabar con nosotros? Pues a defenderlo con toda clase de armas. ¡Ya no hay paz! ¡No más palabras! ¡Que hablen los rencores!»
Juan García Oliver, ante el asesinato de Salvador Seguí, 1923.
Hablaba hoy Edu Chinaski sobre los discos que han sido el resultado de una tormentosa ruptura sentimental, apolrtando una (pequeña) lista de clásicos henchidos de sufrimiento y autocompasión. Lo mismo cantan Arizona Baby en la canción oculta de Second to None: «I traded our love for a book full of songs» («Cambié nuestro amor por un libro lleno de canciones»). No puedo estar más de acuerdo en que los sentimientos más fuertes e intensos, sean cuales fueren, son los motores de la creación artística.

Amor y odio. Como cantaban Negu Gorriak en «Radio Rahim», son las dos caras de la misma moneda. Y el rencor, el hijo de ambas, bien puede resultar un inspirador acicate para la composición. Muchas grandes obras son hijas del odio. Gure jarrera, de Negu Gorriak; Iluntasunari barre, de Kuraia; Anti-todo, de Eskorbuto; los primeros singles de Minor Threat...

No quiero pecar de presuntuoso y comparar semejante colección de obras maestras con la demo que acaba de poner en circulación Mil Rencores. Ni intento compararla con los discazos de los que, acertadamente, hablaba el amigo Chinaski en su blog. Tampoco intentaré decir que Mil Rencores son como los Nu-Niles o Lucky Dados, ni creo que, de momento, lo pretendan. Sólo pongo sobre la mesa que la demo de Mil Rencores es hija el rencor y el odio. Y, además, me ha gustado.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Screamin' Cheetah Wheelies, Ten Miles High

Después de la increíble demostración de clase y talento de Mike Farris en el Azkena, fui como un perrito al puesto de mercadería para hacerme con una copia de Salvation in Lights. Como ya comenté en la batallita correspondiente, el alto precio me hizo decidirme por Ten Miles High, un EP de cuatro temas que terminó siendo lo último que publicaron los Screamin’ Cheetah Wheelies.

No me arrepentí. Con los primeros compases de «Love Is the Color», tema que abre el EP, supe que había sido una buna compra. Sobre un riff hardroquero y un bajo con aires funk aparecen unos etéreos teclados, una segunda guitarra que corta el aire y, claro, la portentosa voz de Mike Farris, quien nos ofrece varios quiebros de voz a lo largo de toda la canción que ponen sobre el tapete sus impresionantes cualidades vocales.

martes, 10 de noviembre de 2009

Eli "Paperboy" Reed & The True Loves, Ace of Spades EP (O de cómo Eli se hace mayor como vocalista).

Decidí comprar, además del single, el EP en formato CD de Ace of Spades. Podría haberme ahorrado el vinilo, ya que «Ace of Spades» y «I’m Gonna Break every Heart I Can» están también incluidas en el EP, pero me apetecía tener esas canciones en vinilo.

El EP incluye, además de esas dos canciones, otros tres temas. El primero se trata de «Bad Girl», una canción escrita por Lee Moses y Boby Dixon (si queréis indagar más sobre esta canción y escuchar algunas versiones suyas, os recomiendo encarecidamente que leáis —y escuchéis— este post del estupendo blog In Dangerous Rhythm. A Soul Diary). Existen similaridades entre la fogosidad de Moses y Eli. Ciertas cadencias y quiebros son muy similares a la hora de enfrentarse a la melodía de este tema; aunque Eli es bastante más histriónico que Moses, lo que también le permite realizar más acrobacias. Lee Moses es, por cierto, una de esas joyas desconocidas del soul sobre el que os recomiendo que investiguéis más:
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